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Más allá del modelo a seguir

Hijo: quisiera que fueras médico. Hija: serás la mejor diseñadora. Él: ¿cómo será mi vida siendo ingeniero? Ella: ¿cuándo esté entrevistando a los personajes más reconocidos del mundo, sabré qué preguntarles?

Estas son afirmaciones y preguntas que a diario se realizan padres y sus hijos próximos al salir del colegio. Muchas son las aspiraciones de ambas partes y en la minoría de los casos están de acuerdo; a veces priman algunos intereses que van más allá de ver a sus hijos desenvolverse como buenos profesionales, sino que está primero continuar con el legado de la familia, tener una carrera que le permita tener una solvencia económica adecuada o cumplir los sueños que no pudo el padre.

Otro de los casos que se presenta es que sí se apoya a los hijos, que les permiten realizar cada uno de sus sueños y son sus compañeros en este proceso. Este tipo de conducta se está adoptando con mayor frecuencia en los tiempos de ahora. ¿Por qué? Porque las generaciones van cambiando, porque los jóvenes gracias a los conocimientos adquiridos con mayor rapidez en el colegio, el acceso a las tecnologías y a las visiones del mundo, les permiten tener argumentación para presentar sus ideas y sustentar por qué quieren determinada carrera para sus vidas.

Ahora bien, para no tener que enfrentar este caos de sueños en cada hogar, las familias reciben de excelente manera la orientación profesional que dictan en las instituciones. Esta asesoría le permitirá a cada joven saber qué estudiar;  una decisión que involucra muchos factores y que si se mira desde otra óptica, al fin y al cabo se toma a los 16 años, cuando la mayor estabilidad en la autoestima y seguridad de una persona comienza a forjarse desde los 20 años.

Para poder asesorarlo de la manera correcta, cada estudiante es sometido a pruebas, análisis y cuestionamientos que le permiten determinar a los orientadores profesionales lo que le gusta, para qué es bueno, si es hábil  con las manos o con los números, si le sorprenden los colores  o los animales, si habla más de la luna o de la tierra. Se tienen en cuenta las actitudes y aptitudes, aspectos claves para conocer cuál sería la profesión en la que mejor se desempeñaría.

Luego de esto, es recomendable que tanto padres como hijos sostengan una conversación. Deben primar los sueños y deseos del estudiante a la hora de comenzar esta charla. Después se buscan las mejores opciones de instituciones en las que se enseña la carrera elegida y por último el aspecto económico. ¿Les parece extraño que el dinero esté de último? Pues ocupa este lugar porque cada vez son más las opciones que ofrecen los centros financieros para llegar a acuerdos de pago de los estudios, las instituciones ya ofrecen mayores cantidades de becas y la moda de que un joven trabaje en un restaurante o en un almacén alternando con sus estudios, se vuelve cada vez más una opción responsable de encaminar su vida profesional, laboral y personal siendo una persona organizada y que lucha por lo que quiere.

 

Tips**

  1. Actitud Activa: busca, pregunta, e indaga acerca de las carreras que te interesan.
  2. Piensa en qué quieres ser y no en qué quieres estudiar: es más importante saber qué quieres hacer durante toda tu vida laboral, tener claro en dónde te gustaría trabajar.
  3. Lo harías incluso gratis: un indicio de que has elegido bien tu carrera, es pensar si estarías dispuesto a ejercerla incluso gratis.
  4. Yo decido: No permitas que otros decidan por ti. Escucha los consejos de tus padres, familiares, profesores, amigos, pero toma tú mismo la decisión.
  5. ¿Estás ansioso (a)?: ansiedad para entrar a estudiar, para estar en la universidad y aprender sobre esa carrera.
  6. ¿Por qué esperar?: si verdaderamente te gusta lo que quieres estudiar, no deberías esperar a la universidad para empezar a conocer del tema.
  7. Deja de lado el dinero: ninguna carrera asegura el éxito económico; si existiera probablemente casi todos habrían estudiado.
  8. No te compare, ni dejes que te comparen: encuentra tu propia vocación, no permitas que tus padres te comparen con tus compañeros, amigos, hermanos o familiares, tú eres único.
  9. Argumenta: si no puedes explicarle a otra persona qué hace un profesional de tu carrera, qué se aprende en la universidad y dónde puedes trabajar, ¡cuidado! tu no tienes ni idea de lo que quieres ser con esta carrera.
  10. Para reflexionar:
    – ¿Qué es mejor? ¿Un mal médico o un buen cantante?
    – ¿Quién gana más? ¿Un abogado mediocre o un excelente arquitecto?
    – ¿Quién es más feliz? ¿Un ingeniero frustrado o un odontólogo de vocación?

**Extraído de la Conferencia ¿Cómo definir mi futuro profesional?. Conferencista: D.I. Eduardo Medina Torres. Centro de Orientación Vocacional Personalizada, OVAO.

 

*Por 3Estrellas

 

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